Durante años trabajé en tecnología, ventas y formación, acompañando a empresas y profesionales en su adaptación a nuevas herramientas, nuevos entornos y formas distintas de trabajar que iban apareciendo con cada cambio del mercado.
Con el tiempo fui entendiendo que, aunque la tecnología avanzaba, el verdadero problema no estaba en aprender a utilizarla, sino en saber para qué hacerlo y qué sentido tenía dentro de cada situación concreta.
Esa diferencia, que parece sutil, es la que marca si la tecnología aporta claridad o simplemente añade más ruido.
A lo largo de los años fui viendo que muchas personas no tenían realmente un problema de capacidad, ni tampoco de interés por aprender, sino algo mucho más habitual y a la vez más difícil de detectar, que es la falta de claridad para distinguir qué merece atención, qué herramienta tiene sentido y qué decisiones conviene tomar en cada momento.
Cuando esa claridad no existe, la tecnología deja de ser una ayuda y empieza a convertirse en una fuente más de ruido, de dispersión y de cansancio, porque se acumulan opciones, mensajes y soluciones aparentes, pero no siempre aparece una dirección clara.
Mi trayectoria profesional se ha desarrollado durante más de cuarenta años en el ámbito de la tecnología, colaborando con compañías como Cisco, HP o Microsoft y formando, desde 2010, a profesionales en algunas de las certificaciones más relevantes del sector.
A lo largo de este recorrido he trabajado con perfiles muy distintos, desde personas con responsabilidades directivas hasta profesionales en procesos de cambio o reinvención, lo que me ha permitido ver con bastante claridad que, más allá de las herramientas o de los conocimientos técnicos, hay un punto común que se repite con mucha frecuencia y que tiene que ver con la dificultad para interpretar lo que está pasando y tomar decisiones con criterio.
Por eso, con el tiempo, fui cambiando la forma de abordar este tipo de situaciones y dejando en segundo plano la idea de aprender más herramientas o seguir nuevas tendencias, para centrarme en algo que, en realidad, siempre había estado ahí, aunque no siempre se le diera la importancia que tiene.
Me refiero a la capacidad de analizar lo que ocurre, de filtrar la información relevante y de tomar decisiones con criterio, entendiendo el contexto y el momento en el que se encuentra cada persona o cada empresa.
Es a partir de ahí desde donde la tecnología empieza a tener sentido, porque deja de ser un fin en sí misma y pasa a convertirse en un medio útil, alineado con una dirección clara.
Trabajo con profesionales y empresas que no necesitan empezar de cero, pero sí parar, entender bien su situación y recuperar claridad antes de seguir avanzando.
En muchos casos se trata de personas con experiencia, que han construido su trayectoria durante años y que, en un entorno que cambia con rapidez, sienten que ya no es suficiente con hacer más o aprender más, sino que necesitan entender mejor qué está pasando y qué sentido tiene cada decisión.
No es un problema de capacidad ni de falta de interés, sino de contexto, de exceso de información y, sobre todo, de la dificultad para encontrar una dirección clara entre tantas opciones posibles.
Cada situación es distinta y por eso no trabajo a partir de soluciones estándar ni de esquemas cerrados, sino desde el análisis de lo que realmente está ocurriendo en cada caso, teniendo en cuenta el contexto, el momento y los objetivos que se quieren alcanzar.
A partir de ahí, el trabajo consiste en ordenar la información, identificar lo que es relevante y tomar decisiones que tengan sentido, evitando añadir más complejidad de la necesaria y centrando el esfuerzo en aquello que realmente puede marcar una diferencia.
Es un proceso que requiere parar, pensar y elegir con criterio, porque no se trata de hacer más cosas, sino de hacer las que tienen sentido en cada momento.
Si has llegado hasta aquí, probablemente ya tengas una idea más clara de lo que está pasando y de por qué, en muchos casos, no se trata de hacer más, sino de entender mejor antes de decidir.
Si quieres analizar tu situación con más detalle y ver qué sentido tiene avanzar y en qué dirección, puedes empezar por ahí.
Inteligencia humana para la reinvención y el liderazgo consciente.
Comprender el cambio, decidir con criterio y liderar en un mundo dominado por la tecnología.
Inicio
IH
Lola
Servicios
Ideas
Contacto